viernes, 27 de diciembre de 2013

Oh Dios mío!!!cochesssss!!!

Ya se que llevo muchísimo tiempo sin escribir nada en el blog. Es lo que tiene ser tan flojo como yo. Como no tengo excusa podéis apalearme verbalmente…os lo permito, jajaja





Bueno, cambiando de tema, os voy a contar en lo que he estado desperdiciando o aprovechando (según se mire) mi tiempo.

La Pili ha decidido,  a los 30, que es hora de ser independiente ¡que manía le ha dado con ser independiente! Con esto de la independencia, ha escogido como actividad independizadora sacarse el carnet de conducir. Lo bueno de esto es que en realidad si consigue el carnet va a poder hacer muchas cosas más que antes no podía.

La Pili ha pensado que teniendo coche va a poder salir más de casa, de fiesta y ligar más, a parte de tener un lugar donde poder aja aja, no lo diré. La cuestión es que la muy cochinorra tomó la decisión de sacarse el carnet, pero he aquí mi amiga, que también decidió que la que tiene que conducirlo debo ser yo, es decir, La Puri.

Ya he pasado el teórico, cosa horrorosa. No se como lo he hecho, porque estudiar, estudiar…no es lo que he hecho, y para colmo le tengo tal pánico al coche que cada vez que entraba en la autoescuela para ver un nuevo tema mi mano padecía de parkinson no, de lo siguiente, de terremotos carnales. La cuestión es que al final, a la segunda vez que me presenté, aprobé el examen teórico, que un poco más y me meo bragas abajo en la silla al ver la primera pregunta, hasta los ojos se me doblaron.

Una vez aprobado he esperado dos meses ¡dos meses! Para que me llamen para empezar las prácticas. Bueno, yo ya sabía que la parte intelectual la tengo yo, y que La Pili es la parte más práctica, pero resulta que una vez hecha mi parte La Pili se ha escondido dentro de su hueco y no me ha dejado más opción que coger el manillar (que es como lo llamo yo) y comenzar las clases con el coche.

Lo mejor de todo esto es que yo hacer el mito de la mujer no lo se hacer, es decir, hacer dos cosas al mismo tiempo. Imaginaros mi sorpresa cuando me entero que tengo que aplastar un pedal mientras mi mano izquierda está sujeta al volante, mi vista pegada a la carretera y mi mano derecha moviendo una palanca para meter una marcha. O peor aún poner el indicador de la derecha, mientras cambio de marcha y salgo de una rotonda.

La cosa es que aún no me lo he sacado, pues no tengo el desparpajo para poder hacer tanta maniobra al mismo tiempo y menos con tan pocas extremidades. La verdad, las rotondas todas me parecen un circo romano, un lugar donde llevan a una niña mona como yo a una competición para ver quien entra antes o para ver que león te come a ti el morro rápidamente. Que hablar de los Stops, eso es lo peor de lo peor. Me dice mi profesor: “te paras, cuentas 3 segundos y reinicias la marcha”. ¡¡¡Pero señor!!! ¿Cómo narices voy a contar, mirar si viene otro coche, poner mi mano en el volante, poner otra en la palanca de marchas, pensar en meter la primera, y recordar aplastar el embrague antes de meterla y quitar mi otro pie del freno, además de recordar no rebasar la línea del STOP? Estas cosas solo lo pueden hacer los superdotados, es decir, el resto del mundo menos yo.

Bueno, deciros que ya me he comido varios círculos llamados “rotondas”, casi atorpello a una mujer con un carrito de bebé y a un ciclista, me he saltado unos 15 semáforos y un autobús casi me hace el beso romano del león. Ni para que decir que me pasaría si fuese más rápida de lo que ya voy…que es entre 20 y 40 km/h.

Si veis un coche por Granada haciendo eses u ochos lo mejor es que salgáis corriendo en dirección contraria o mejor, meteros en la tienda o puerta más cercana a vuestra pobre vida.