martes, 27 de mayo de 2014

CUANDO ALGO NO SALE COMO ESPERABAS

Bueno chicos y chicas,

Esto es una mini-despedida. Diréis por qué?

Bueno, me voy a tomar unas minis-vacaciones cerebrales, es decir, descansar y reflexionar un poco sobre mi persona.

El título dice "Cuando algo no sale como esperabas" y te sienta como si hubieses caído en un pozo profundo. Así es como me siento yo ahora.

Os voy a explicar un poco. Es hora de que me conozcáis. Aunque yo hable en femenino deberíais saber por mis primeras entradas que soy un chico gay que le gusta hablar así, o por lo menos escribir así, porque le parece todo mucho más divertido cuando lo cuenta. No estoy engañando a nadie, pues nunca me he escondido de quien soy y lo que soy (está en mis primeras entradas desde que empecé el blog). Dicho ésto, no quiero que nadie se sienta ofendido ni engañado.

La cuestión es que, con mis 31 años, nunca me he puesto o he decidido buscar pareja porque me parecía que lo más importante en mi vida era tener una estabilidad en otras áreas. Ahora que las he conseguido (soy maestra y tengo mi casita, otra vez hablo en femenino) pues había decidido que era hora de dejar de poner freno a las relaciones personales con chicos y empezar a intimar o conocer posibles. La cosa es que ya he empezado, y lo primero que me encuentro es sexo, sexo y sexo. Y claro yo no me había propuesto jincar a los cuatro vientos...esa fase ya pasó, sino encontrar, lo que llamaríamos "mi media naranja" o como diría Aguirre mi "media manzana o pera"...pues no se la fruta que me corresponde.

El caso al que voy es que

el oro que reluce
es mierda que produce

Si con una rima lo he escrito, ¿y qué? Estoy enfadada, pues he puesto mucho empeño en alguien y cuando por fín lo conozco de verdad me doy cuenta nada más mirarlo a sus ojos que lo que buscaba era SEXO, no una relación, y yo tan tonta pensando ¿qué hago aquí? Es que mirando sus gestos, la forma de mirarme sabía perfectamente lo que buscaba....y me he pegado tal rebote (lo he mandado a su casa, tengo un carácter duro) y me he venido a la mía a vomitar de los nervios que me han dado de pensar el tiempo invertido y desperdiciado, y de pensar que lo que hasta ahora he evitado que era intimar con una persona, ha hecho que me afecte...eso ha sido lo peor...que me ha afectado, eso es lo que me ha hecho sentirme peor aún.

Y ahora chicos y chicas,

lo siento en el alma pero necesito tiempo para reflexionar. Espero que me perdonen. Tomate y Pimiento (vosotras que me conocéis tan bien) no pregunten más detalles. Os quiero a todos y todas...en breve volveré con más fuerza y ánimo, y con más anécdotas graciosas que contaros.

Hoy sois mi medio de escape. Gracias.

domingo, 18 de mayo de 2014

LA FRASE DEL AÑO

Antes de empezar quiero decir, que ya sabéis mi estilo, mi tono ante todas las cosas, como soy yo, y por lo tanto no quiero que nadie se tome a mal esta entrada. No intento ofender ni hacer que nadie se sienta mal.

EMPIEZO

Tengo una amiga sevillana, muy estupenda, bollera y religiosa del año que trabajé y viví en Sevilla capital.

13, que es como ella quiere que la llame tiene algunas teorías, palabrejas y frases que me hacen muchísima gracia. Hace poco estuve visitándola y hablando de cosas de los gays y lesbianas, y me soltó una frase de las suyas que me hizo tanto gracia que me la apunté.

Ella me cuenta que en su Iglesia hay mucho gay y lesbiana, y claro hablando de lo incompatible que es para mí, para mi pensamiento eso de religión+homosexualidad...va ella y me suelta:

Si quieres salir del armario
ve a la Iglesia de tu barrio.

En el tono que lo dijo, su expresión facial, la temática en sí me hizo tanta gracia que le tuve que decir que me lo repitiese que me lo iba a apuntar. Es que hasta le quedó con rima, asonante diría yo, pues las erres y la eres no son iguales.

Con esa frase y lo que nos contó después a mi y a La English tuvimos para todo el día de risas.

martes, 6 de mayo de 2014

MIEDDA DE CRISTALES



Pues eso, una anécdota cortita.

Esto es una señorita muy señorona que va a la parada del autobús, pues…

¿a qué?

Pues a coger un autobús para trasladarse, como hace la gente normal en las grandes ciudades que no tienen metro, ya que no creo que venga mi Superman para llevarme en volandas.

La cosa es que normalmente no me siento en los asientos de las paradas, pero ese día estaba cansada que parecía una minera recién salida de un profundo hoyo. Voy buscando un hueco pero no, no puede ser, está la típica abuela sentada y ocupa todo el asiento (que mira que es grande…pero ella era más aún) y nada, pues decido quedarme de pie y apoyarme en el poste de hierro de la marquesina de la parada.

A eso que llega un hombre de esos que no saben que existe la privacidad, el desodorante y un cepillo de pelo, y se me pone justo delante de mí tapándome hasta el último rayo de sol que podría haber por esa época…invierno.

La cuestión es que el hombre no se ha puesto solo delante de mí, sino que ha invadido mi espacio vital, y yo, con lo fina que soy, me siento violada por su sombra y olores corporales… entonces decido echarme un poco más para atrás en la marquesina y apoyarme en el cristal.

Justo cuando voy a apoyarme noto que mi cuerpo se encorva, que no se queda estático, que va fluyendo, descendiendo hacia el suelo, y yo viendo como caigo en cámara lenta, abriendo boca como si fuera a comerme un algodón de azúcar de feria hasta el suelo. En ningún momento se me ocurre poner las manos en el suelo para evitar una caída a gran escala…DIOSSS TERROMOTOOOO

Mis manos estaban ocupadas con el arcaico móvil que tengo, y claro ante la idea de mi móvil o yo muertos en el suelo…elijo mi body, por supuesto. Caí de tal manera, ya que por desgracia había un macetero de esos (huecos de esos en las calles con arbolillos) que mi cuerpo quedó tirado en el suelo y mi cabeza metida dentro de los hierbajos del hueco…menos mal que llevaba el cachetón o chaquetón puesto, de esos estilo Michelín y me salvó de tener algo roto…porque la caída hizo que bastantes personas se vinieran a mí a ver si me podían socorrer.

Yo muy digna de mí, al ver que era el Circo del Sol callejero o una borracha con actitudes de suicidio, me levanté de golpe y empecé a decir a todos los que me habían intentado ayudar

“Estoy perfecta, perfecta, no me pasa nada nada nada”


Y de la vergüenza tuve que abandonar la parada e irme a la siguiente para no soportar las risas de toda esa gente, incluyendo a la vieja gorda (que ni se inmutó) sentada en el asiento.