sábado, 30 de mayo de 2015

ANUSKA NUSKANOVA. LA HIPPIE III

Como ya he contado en post anteriores, iba a dedicarle tres de ellos a mi Anuska Nuskanova...mi amor, mi alma, mi diosa, la persona a la que sigo y admiro desde que la conocí y espero poder seguir haciéndolo y compartiendo mi vida con ella.

Mi primera historia  se llamaba  NO TE ACERQUES ¡¡¡FUS, FUS!!!

La segunda parte fue EN ESTO QUE LLEGÓ LA HIPPIE

Mi tercera parte se va a llamar como yo la conozco en la intimidad ANUSKA NUSKANOVA

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Bueno, pues después del cumpleaños contado en anteriores post, hubo muchas situaciones entre nosotras con las que nos divertimos y nos lo pasamos genial, pero como ya nombré en mi primer post sobre Anuska, todo está dedicado a ella y sobre todo porque quería llegar a la gran fiesta que nos pegamos un día en una sala-discoteca, de esas que son una gran nave industrial convertida en discoteca.

La cuestión es que decidimos mi gran grupo del Ciclo Formativo de hacer una fiesta de Fin de Curso en plan particular. Para ello escogimos mi piso para hacer la fiesta y después ya se vería.

Nos reunimos mi grupo de 10 entre los que estaban La Puri, Anuska Nuskanova, La Abogada de los pobres, La de Chiclana, La matriarca, Pelirroja Mala Suerte, etc...

Para ese entonces vivía en un quinto sin ascensor y compartía piso con tres gaditanos a cada cual más guapillo y más simpático.

Comenzamos la fiesta, con mis compañeros de piso incluidos, y todo bien. La cuestión es que cuando ya estábamos mamadas todas, teníamos que ponernos a decidir donde dirigir nuestros panderos. No sabíamos a que discoteca ir. Muchas venían con la idea de marcharse para casa porque al día siguiente había que ir al instituto a recoger las notas a las 9 de la mañana, así que la decisión no duró mucho. Se rajaron todas menos Anuska y yo.

Como yo no sabía donde ir los dos solo y no sirvo de dirigente, Anuska me propuso ir a La Tren. La discoteca montada en una nave industrial. Yo como buena vecina que soy decidí seguirla.

No se como pudimos bajar las escaleras con lo de vueltas que daba el mundo...nos atraía su trayectoria hacia el sol...

Antes de entrar a la discoteca,  Anuska me comentó las normas para esos sitios, sobre todo para una novata y pija como yo:

1º- No meterte en la pista de baile de lleno, vaya que te trague la marea y acabes tirada en el suelo y pisoteada.

2º- Las música no es de tu estilo (pachanguera) así que baila como quieras, lo normal es pegar saltos y tener el brazo levantado.

3º- No empujes o pises a nadie, que tal como va la gente lo mismo van hasta arriba y recibes palos.

Si te describen así como es el ambiente...entras en la discoteca con un temor, como si fuera al lugar donde trapichea la mafia. La cuestión es que entré. He de decir que ya estaba bebida, por lo tanto, las recomendaciones de superviviencia de mi amiga no me sirvieron de nada porque no las recordaba tres segundos después de ella haberlas nombrado.

En el momento de entrar, ya casi me pongo a ligar con un gorila que hacía 5 de mí, pero claro, para eso estaba la mente fría y protectora de Anuska, que me empujó hacia adentro de la sala. Una vez dentro, no fui directa a la barra a pedir, me fui al centro de la pista, y  para no desentonar me puse a pegar saltos (también porque mis movimientos de cadera no pegaban con esa música atronadora) y a levantar mano cuando subía el tono de la música. La cosa es que no me quedé en la zona de la periferia sino que me metí en el centro mismo. Como mi amiga me había dicho, vi a gente empujarse, tirarse al suelo, pisarlas y todo eso...pero a mí no me tocó ser una de ellas, mi miedo allí no existía, era una diosa en pleno auge.

Cuando salí varias horas después de bailar mi Anuska se quedó flipada porque decía que no se imaginaba que me hubiera integrado tan bien en ese ambiente...y lo mejor, haber salido ilesa.

Tras terminar la fiesta, a las 8 de la mañana, que nos echaron de la disco (fuimos una de las últimas en salir)...nos cogimos un bus y fuimos al piso de mi Anuska Nuskanova a refrescarnos y desayunar...Intentamos dormir un poco, pero como es normal, en menos de una hora no daba tiempo. Así que nos acicalamos un poco (es decir, yo me eché colonia y desodorante) ya que no estaba en mi casa.

Aparecimos por el instituto, podéis imaginar la cara de cada cual,

¿VIVAS?

SI

¿SANAS?

SI

¿DESPIERTAS?

NO

Llegamos con una cara de zombi, con olor a cerveza y alcohol mezclado con colonia, con la misma ropa y machada de alcohol, el humo marcado en mis ojos y el cansancio en el cuerpo. Nuestra tutora y nuestras compañeras se quedaron mirándonos, pero más por mí que por Anuska (ya que Anuska se había cambiado y duchado en su casa), incluso llegaron a preguntarme si iba con la misma ropa del día anterior. Hasta la profesora notó que algo iba mal con nosotras, no se si sería por nuestros ojos caídos de zombis o nuestras pintas de andar por casa a desgana.

Si, fuimos a recoger nuestras notas finales borrachas y alegres, o más bien, zombis del cansancio. Fue la noche que más bien me lo pasé durante mucho rato, incluso diría la que más en mi vida., todo gracias a ella, a Anuska Nuskanova.

A día de hoy, es, y sigue siendo, mi Anuska Nuskanova.


4 comentarios:

  1. En mis épocas de juventud me metía en cualquier antro. Hoy en día hay sitios a los que no volvería ni con guardaespaldas. Jajajaja. Esas anécdotas son las que valen la pena. Un besote!!!!

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    1. Ya te digo, he pasado por sitios que mejor ni recordar...pero la verdad que en cada uno de ellos me lo he pasado genial.

      Kiss

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  2. Voy a pasar más por aquí. Brutal el nombre del blog :)

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    1. Me alegro que te haya gustado...seguiré escribiendo...ahora más que tengo más tiempo...época de vacaciones.

      Kiss

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